Este tratamiento consiste en tres o cuatro aplicaciones de LÁSER con tres horas de diferencia entre cada una. También se estimulan puntos de la cara (todo por fuera) que se comunican por vía refleja con el centro de la adicción que está en el hipotálamo que es un órgano neuroendocrino que está en el cerebro produciendo la liberación de endorfinas, que adormece el centro de la adicción. Al estar adormecida, esta zona ya no detecta la concentración de droga en sangre y el alcohólico ya no tiene la necesidad física de consumir. Se deja tranquilo, sereno, sin síndrome de abstinencia, es decir sin temblores ni alucinaciones (delirium tremens) ni convulsiones y sin la necesidad compulsiva de beber.
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